Con el entrenador en el punto de mira y el cierre del mercado a la vuelta de la esquina, el ambiente de crisis que se vive en la parroquia rojiblanca ya es ineludible. Tras la ratificación de Julen Lopetegui por parte de Pepe Castro, queda patente que el Sevilla FC hará encaje de bolillos con lo que ya hay. No se esperan grandes cambios en un mercado que, tras apuntar a ser una gran revolución, se ha quedado en un espejismo.

Después de conseguir un solo punto de los primeros seis disputados, una línea continuista parece arrastrarse desde enero. Y sin atisbo de cambio. El equipo se ha enganchado a los mismos vicios que hicieron que la clasificación para Champions League peligrase hasta la penúltima jornada. En las manos de los jugadores y del entrenador está parar la caída libre. Siete victorias en los últimos veintiséis partidos, unas estadísticas nada halagüeñas.

Ahora es el Almería de Rubi la piedra en el camino. Un equipo que ha dejado muy buenas sensaciones en su regreso a Primera División. En su estreno, hizo sufrir a todo un Real Madrid que se llevó la victoria por la mínima. La pasada jornada, se trajo un punto de Elche que bien pudieron ser tres. Los almerienses ya han podido inscribir a todos sus futbolistas, solo a excepción de Adrián Embarba.

Con Sadiq y Ramazani como pareja estrella en ataque, no podrá contar el técnico catalán con los lesionados Juanjo Nieto e Iván Martos ni con el sancionado Álex Centelles. El entrenador no le da mucha importancia a la mala racha del Sevilla, teniendo claro que “a corto plazo empezará a escalar posiciones y ganar partidos”. Partido especial el que se vivirá en el Power Horse Stadium, con una nutrida representación de la afición sevillista que no entiende de momentos.

Julen Lopetegui, por su parte, recupera a Suso Fernández para el encuentro. El gaditano no juega un partido desde noviembre del año pasado. Se dice pronto. La nota negativa de la convocatoria la pone de nuevo el recién incorporado Marcao. El brasileño, con una microrrotura en los isquiotibiales que arrastra desde su llegada de Turquía, estará al menos tres semanas de baja. No ajeno a la crispación, el técnico vasco asume las críticas “con naturalidad” asumiendo que “esto acaba de comenzar”.

A pesar del intento de los dirigentes por rebajar el ambiente de crispación, la impresión es que el Sevilla FC no solo necesita sumar tres puntos. Parece que algo más. A un estilo de juego que parece haber quedado obsoleto, se le une el papel de muchos jugadores que ni están ni se les esperan y una sensación de improvisación en la recta final de marcado que asusta. La fuerte apuesta por Julen Lopetegui y la actual plantilla cada vez se tambalea más. Un desplome que solo se puede frenar a base de victorias.