Si nos hubieran preguntado hace tres meses por el posible campeón de la UEFA Champions League, y muchos señalarían al Bayern de Munich como futurible. Aunque siempre habría un ‘pero’ que lo dejaría fuera en las quinielas para hacerse con la ‘Orejona’, le faltaba ese plus de competitividad que se podía ver en el FC Barcelona, el Real Madrid o la Juventus. No obstante, este año, en un torneo raro e impropio, se hacía con su sexto entorchado ganando al Paris Saint Germain, y tras una exhibición ante el FC Barcelona y otra frente al Olympique de Lyon.

¿Y cómo se ha convertido el Bayern en un equipo capaz de ganarlo todo? El secreto de este gran (groß) equipo, que siempre se quedaba a las puertas en Europa, reside en un engranaje de piezas muy medido a cargo de Hans-Dieter Flick, sumado al meticuloso trabajo realizado en la Dirección Deportiva en fichajes desde hace años que ha hecho posible una mezcla entre jóvenes promesas de gran calidad con veteranos que siguen dando mucha guerra.

Un esquema muy definido

Aunque la temporada 19/20 no comenzó muy bien en la Bundesliga, un rápido cambio en el banquillo con el adiós de Niko Kovac, y la oportunidad de su segundo, Flick, que supuso una revolución en la mentalidad en los bávaros. Y fue una permuta en el banquillo, pero no en el sistema. Un 4–2–3–1 con doble pivote con el que se mostró muy robusto y contundente en el centro del campo con el que logró un potencial ofensivo partido a partido, y que conocemos hoy. Entre caer goleado ante Eintrach de Frankfurt 5–1 en noviembre del año pasado, a ser campeón de Liga ganado 19 de 18 partidos de forma consecutiva, sólo pasaron meses. Y todo ello con un once inicial que ha variado en algunas piezas durante la temporada pasada, pero que, tras el devenir de la Champions y la salida de Thiago Alcántara, queda muy definido.

En la portería no hay dudas que Manuel Neuer seguirá siendo de la partida aún con el fichaje del joven prometedor Alexander Nübel. En la defensa, gracias a la polivalencia de sus integrantes y las bajas de las últimas semanas, se pueden ver variantes. Aunque Kimmich haya participado mucho en el lateral derecho, Flick lo quiere en el centro del campo, por lo que el francés Pavard ocupará el carril derecho como ya hiciera en la primera jornada de la Bundesliga ante el Schalke 04. Por la izquierda, la posición será con total probabilidad para Alphonso Davies que, aunque ha tenido molestias en las últimas semanas, se estrenará con la elástica germana. El centro de la defensa tanto Jerome Boateng como Niklas Süle pueden ser los elegidos para defender la retaguardia bávara. Habrá que tener en cuenta también a David Alaba, también con molestias y sin poder participar aún con el grupo.

En el centro del campo, el doble pivote de Flick es inamovible. Si un elemento vital para la consecución de la UEFA Champions League fue Thiago Alcántara, su marcha no ha supuesto una inconveniente, ya que lo ha ocupado de forma sobresaliente Joshua Kimmich en el comienzo liguero. Quien conoce al pivote de Rottweil sabe perfectamente que las plusvalías que ofrecen como futbolistas son inabarcables: está bien posicionado, seguro con el pase corto y largo, defensor curtido e incluso llegador. A su lado estará Leon Goretzka, centrocampista que ha tardado en adecuarse a su nueva posición (ya que destaca con un perfil más ofensivo) y que ha ganado galones con el paso de los meses.

Mientras que, en el apartado ofensivo, la verticalidad de los cuatro hombres que conforman la delantera hace de este Bayern un equipo muy difícil de defender. En los extremos el rapidísimo Serge Gnabry, el recién fichado Leroy Sané, y el ausente Kingsley Comán (en cuarentena por posible coronavirus) forman un trío letal. Con total probabilidad los dos primeros partirán de inicio ante el Sevilla, y acompañarán a los veteranos Thomas Müller y Robert Lewandoski en el ataque. Ambos se encuentran en un estado de forma único y parecen vivir una segunda juventud.

Muller Bayern de Munich

Para el que no haya visto jugar al Bayern de Münich, la idea de Hans-Dieter Flick en el campo es de un equipo corrosivo, que llega a presionar muy alto situando a la línea defensiva casi en el centro del campo. Esto hace que los errores no forzados de sus rivales sean constantes. Como ocurre con el Sevilla, al equipo germano le gusta jugar por bandas, abriendo espacios para que los laterales suban. Este hecho hace que sea vital las ayudas en defensa de los hombres ofensivos del Sevilla. Los alemanes se sienten bien incluso sin el balón, ya que lanzan contragolpes con suma facilidad cuando recuperan el esférico. De ahí que, si Lopetegui quiere sumar efectivos en el centro del campo con los que controlar el juego, se deberán controlar las salidas de balón del Bayern buscando a sus extremos.

Jóvenes que despuntan

Si hay que fijarse en tres nombres para el partido de la Supercopa de Europa, estos son Joshua Kimmich, Alphonso Davies y Serge Gnabry. Del primero ya se ha hablado en él en el artículo. Es el jugador total. Si tiene su día es capaz de hacerlo todo bien. Y aunque tiene 25 años, parece que lleva 10 jugando como profesional

El segundo es el canadiense Davies. Sorpresa para todos desde su gran partido en Stamford Bridge en octavos de la UEFA Champions League. Desde ese partido todos son halagos para el primer jugador nacido en el siglo XXI con el máximo trofeo continental. Lucas Ocampos lo pondrá a prueba y veremos si sube con tanta asiduidad, como lo hizo en partidos de Champions frente al PSG o el Barcelona.

Por último, mención especial para Gnabry. Curtido en las categorías inferiores del Sttutgart y el Arsenal, fue defenestrado por el club de inglés que nunca supo meterlo en rotación, ni siquiera Arsène Wenger, acostumbrado a dar la alternativa a grandes jóvenes. Su llegada al Bayern fue a coste ínfimo (8 millones) y hoy es uno de los extremos más importantes a nivel mundial. Lo sufrirá la defensa del Sevilla.

Sané Gnabry Bayern de Múnich
Sané, de espaldas, y Gnabry durante un amistoso de pretemporada.