Entre todos los peligros a los que se enfrentará este martes el Sevilla en Krasnodar, además del frío (unos 5º con posibilidad de lluvia), es el peligro del francés Rémy Cabella. Este veterano centrocampista ofensivo de 30 años, está llamado a ser el referente del equipo ruso en el que, se está asentando a base de minutos. Y leéis bien, ‘asentando’.

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El corso ha comenzado este año su segunda temporada en el equipo ruso, y en pleno mes de noviembre ya ha jugado más que el año pasado. Una rotura del ligamento cruzado de su pierna izquierda le dejó en el dique seco casi un año. No obstante, en nueve encuentros el ex del Saint Étienne dejó claro su calidad desbordando defensores y creando ocasiones de gol. La versatilidad de este jugador es tal que aunque parta por la banda izquierda, puede jugar por la derecha y por el medio. Si se le tuviera que definir en pocas palabras, es un loco del regate. Gambeta por doquier, ruletas y recortes, aunque tiene dotes de muy buen pasador. En sus inicios ‘abusaba’ de acabar siempre las jugadas, pero actualmente intenta combinar con sus compañeros. Desde el pasado mes de agosto que comenzara la competición liguera en Rusia ya lleva siete goles (5 en Liga y 2 en la Previa de la Champions), además de dos asistencias. Y todo ello sin jugar en octubre por culpa del Coronavirus.

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Sin duda, Cabella parece un jugador de sangre sudamericana más que francesa. Rápido, desequilibrante, y lleno del ‘colorismo’ que producen los regates en el fútbol. Y todo ello aderezado con un gran golpeo desde larga distancia.

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Una carrera de montaña rusa

Cabella comenzó sus andaduras en el fútbol en su ciudad natal, Ajaccio. De ahí partió a las categorías inferiores del Montpellier HSC con 14 años. Su presencia en las categorías inferiores de la selección francesa deslumbró a propios y extraños, algo que hizo que tuviera ciertas oportunidades en el equipo galo. No obstante, en 2010, con 20 años, tuvo su primera oportunidad real en el Arles – Avignon, que esa temporada ascendió a la Ligue 1.  Se lesionó de gravedad, jugó poco y no demostró su potencial, pero René Girard, su entrenador en Montpellier, le dio una oportunidad de oro.

En la 11/12 formó parte del equipo de oro que deslumbró Francia llevándose el campeonato liguero, y rompiendo la hegemonía de los grandes. Empezó de reserva y terminó de titular. Era considerado un diamante en bruto, y su nombre empezaba a sonar en grandes clubes de Inglaterra y España. Sin embargo quiso ser referente del club, y se mantuvo dos temporadas más en el equipo que le dio la oportunidad de ser un grande. Pero los malos resultados le hicieron cambiar de equipo. El Newcastle apostó por él pagando 15 millones de euros en 2014, y su paso por las Urracas no fue del todo bueno. Jugó mucho, 31 partidos, pero no tuvo suerte de cara a gol. Tras despedir a Alan Pardew del banquillo del Newcastle, y la llegada de John Carver, jugó menos.

Tras no rendir fuera de Francia, volvió a la tierra que le vio crecer y aunque en el Olympique de Marsella no fue una estrella en los dos años que jugó, su verdadero renacer estuvo en el Saint Étienne. 64 partidos  en los que consiguió su mayor racha goleadora (17 dianas) que lo convirtió en ídolo de ‘Les verts’. El fútbol europeo volvía a poner los ojos en Cabella, y fue la temporada pasada cuando fue reclutado por el Krasnodar, en su afán por quitar la supremacía al Zenit de San Petersburgo

Un ракет imparable

En el esquema de Murad Musaev tiene libertad para atacar a partir de ¾ de campo como quiera. Siempre escoltado por Tonny Vilhena atrás y Viktor Claesson por delante, es un auténtico ‘paket’ (misil) al que hay que derribar para que no haga daño.

El Krasnodar no será el mismo equipo de la ida con tantas bajas. Es más, será el Sevilla el que se parezca mucho más al equipo ruso de hace dos semanas. Así, el once que posicione Lopetegui tendrá que hacer frente a un combinado mucho más ofensivo, con mayor calidad en el ataque, y con más variantes. Si Marcus Berg tuvo que “fabricarse” las ocasiones en el Ramón Sánchez Pizjuán, en Krasnodar y con Cabella en el once local tendrá mucha más facilidad de encontrar huecos y tener posibilidades de gol. Y ante la baja de Jesús Navas, es más que probable que Koundé juegue de lateral, sobre todo para cortar las internadas del corso amante de las gambetas.