Ayer, 25 de noviembre de 2020, Diego Armando Maradona empezó a descansar. Los de mi generación, así como las posteriores, no tuvimos la suerte de poder verlo jugar en directo, pero aún así siempre lo sentimos muy cerca. Es de los únicos que puede ser conseguir abrir telediarios en medio de una pandemia mundial. Deja un legado imborrable, un recuerdo único para aquellos que tuvieron la suerte de verlo jugar en directo.

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Y digo que ayer empezó a descansar, porque le hemos criticado desde todos los sectores de la sociedad, cada cosa que hacía y decía. Cómo escuché ayer en un vídeo antiguo sobre Diego Armando Maradona, «¿Qué nos tiene que importar la vida privada de una persona?, ¿Quién no cometió un pecado en su vida?». No olvidemos que si estamos aquí, es para ser felices y las fuentes que nos den felicidad poco importan y no deben ser juzgadas.

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No solo se ha ido un futbolista, si no todo un icono en cualquier ámbito ya sea cultural, histórico, etc. Es y será siempre ‘El más grande’, porque no juega en la misma liga que los demás, tiene su propia categoría. ‘El Diego’ dentro de la cancha no es más que para mí una sonrisa constante. Para los argentinos es la caída de un superhéroe, una persona que parecía inmortal y que desde ayer dejaba de serlo.

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Como un héroe del pueblo, se fue al sur, en una de las zonas más pobres del sur de Europa (Nápoles), para competir contra todo lo establecido, contra el norte de Italia, y logró vencer, frente al equipo en el que jugaba Platini (mejor jugador del mundo aquella época). Llegó al Nápoles siendo un equipo menor y lo convirtió en lo que es a día de hoy, una potencia del fútbol italiano.

Una de las cosas más importantes que logró a partir del fútbol fue dar ánimos a todo un país, a través de la conquista de una Copa del Mundo. En ese México 86′, «el vengador de las Malvinas», precisamente frente a Inglaterra, solo cuatro años después de aquella fatídica guerra, hizo el gol más humano y y a la vez el más inhumano, porque como decía el genial escritor Eduardo Galeano: «Maradona es el más humano de todos los dioses». 

Diego Armando Maradona representa al fútbol en todas sus facetas: la grandeza, la tristeza, la alegría, la pasión, lo corrupto, lo maravilloso, lo imposible, la decepción… Representa lo bueno y lo malo, lo que hay que seguir y lo que no. Al final este deporte lo practican seres humanos por mucho que se nos olvide de vez en cuando.