Erik Lamela es el claro ejemplo de jugador sudamericano seguido muy de cerca por ojeadores de todos los principales clubes europeos. Más aún cuando desde las categorías inferiores de River Plate venía asombrando al personal. Tanto fue así que tras su primera temporada con el primer equipo, con tan solo 19 años, la AS Roma le echó el lazo y depositó 17 millones en las arcas del club argentino, la cuarta mayor venta de su historia por aquel entonces (2011).

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El extremo derecho vivió en el año de su debut en River Plate sensaciones agridulces, ya que a pesar de rápidamente ejercer de líder y ser el mejor activo del equipo, no pudo evitar el descenso del histórico argentino. Cuatro goles y seis asistencias con la mayoría de edad recién cumplida no bastaron para conseguir el objetivo, pero su venta ayudó al conjunto a reconstruirse y saldar deudas para volver a lo que es hoy en día: uno de los mejores clubes de América del Sur.

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Su llegada a la capital italiana generó ciertas dudas al principio, ya que varias suplencias sumadas a una lesión de tobillo lo apartaron del terreno de juego. Sin embargo, en su primer encuentro liguero con la Roma consiguió marcar el gol de la victoria para su equipo. A partir de ahí, el despliegue de buen juego generado desde ambas bandas, sobre todo la izquierda, y detrás del punta lo hizo convertirse en indispensable para Luis Enrique, entrenador por aquel entonces. Completó la campaña con seis goles y siete asistencias en 31 partidos.

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En su segunda temporada en la ciudad de Rómulo y Remo, no hizo sino aumentar el rendimiento que había logrado la temporada anterior. Esta vez se asentó en la banda derecha, donde ha sido habitual desde entonces, y obtuvo los mejores números de su carrera: 21 goles generados (15 anotados y seis asistidos) en 36 fechas. Su actuación llamó la atención y el Tottenham pagó 30 millones por él.

Desde entonces no ha conseguido imponer su calidad con continuidad en el juego debido, en gran parte, al número de lesiones que ha sufrido y llega al Sevilla FC con cierto runrún. Aun así, el club hispalense es un equipo que resucita a los muertos, y eso es precisamente lo que Erik Lamela necesita para volver a ofrecer el fútbol que practicó en River Plate y en Roma. ¿Recuperará el argentino su mejor fútbol en Nervión? El tiempo lo decidirá.