Jugar un partido entre semana permite a cualquier equipo y entrenador ir evolucionando. Después de competir durante dos temporadas casi completas en las que la plantilla ha tenido ningún descanso con parones de selecciones de por medio, el Sevilla FC ha completado su metamorfosis. Julen Lopetegui y esta plantilla están demostrando y mereciendo, por méritos propios, pasar a la historia de la entidad pase lo que pase.

El duelo ante el Granada se antojaba complicado. Es un equipo de autor, liderado por el entrenador joven con más potencial del país como Diego Martínez y que es correoso a más no poder. El encuentro comenzó así, con los nazaríes mordiendo en la salida del balón mientras los nervionenses, con su 4-2-3-1, acababan por asentarse en el terreno de juego.

PUBLICIDAD

Este sistema, precisamente, favorece la movilidad de los tres mediapuntas. Ya estábamos acostumbrados a ver a Ocampos moverse por todo el frente de ataque y a Suso yendo continuamente hacia dentro, pero no que un tercer futbolista aprovechara los movimientos de arrastre que protagonizaba el delantero. El Papu Gómez es esa pieza tan necesaria que es capaz de encontrar esos resquicios para habilitar a sus compañeros y ocupar esos espacios de los que hablábamos. Así llega el gol del Sevilla, con un centro al área de Ocampos para el Papu que es derribado por Gonalons al cuarto de hora de partido en el área y Rakitic, que puso la guinda a su encuentro, se encargó de transformar el penalti.

NoticiasRelacionadas

En este Sevilla 2-1 Granada CF quedó claro que el rol de Rakitic ha cambiado. Que necesita tocar menos la pelota pero en posiciones más adelantadas. Que haya perdido ritmo no significa que se pierda el toque y la rapidez mental. Jugar, además, sin Jordán, le viene bien. El croata acaba pisándose con el catalán en una lucha condenada a que el ex del Eibar acabe acabando victorioso. Los sevillistas cuajaron una primera mitad excelsa al son de Iván y del Papu, que fueron los que orquestaron todo el fútbol del Sevilla liderados, desde la retaguardia, del general Fernando.

PUBLICIDAD

El Granada, pese al arranque inicial, no generó absolutamente nada. Cuando el Sevilla se pone en este plan de seriedad y velocidad en la conducción no tiene rivales. Pese a los cambios introducidos por Diego Martínez al comienzo del segundo acto, los de Julen Lopetegui cerraron el encuentro en una jugada que cabreó, como a cualquier entrenador, al técnico vigués: saque de banda de Acuña, centro del Papu Gómez y gol de Ocampos en el 53′ para encarrilar un encuentro de mucho nivel por el lado nervionense.

El encuentro estaba destinado a caer por el lado sevillista. Esta metamorfosis que ha liderado Lopetegui se culminó con un partido que acabó con penalti por mano de Acuña que acabó anotando Soldado en el 90′ y la imagen más surrealista de todo el panorama futbolísitico perpetrado por De Burgos Bengoetxea y su reloj. Había añadido cuatro minutos, pitó el final cuando se llegó al tres de alargue y luego tuvo que llamar a los jugadores del Sevilla ya en vestuarios. Imágenes de los partidos en Twitter no, pero actuaciones como estas sí. Todo correcto.

Ha cambiado. Este Sevilla FC ha cambiado. Ha completado su proceso de metamorfosis, evolucionando del 4-3-3 a un 4-2-3-1 que potencia al máximo las virtudes de este plantel. Julen Lopetegui, aquel entrenador tan criticado, sigue decidido a pelear una liga que es complicada, pero este equipo no entiende de imposibles. A soñar.

FICHA TÉCNICA

Once del Sevilla FC: Bono; Navas, Koundé, Diego Carlos, Acuña; Fernando, Rakitic (85′, Gudelj), Papu Gómez (73′, Óliver Torres); Suso (58′, Joan Jordán), Ocampos (85′, Mudo Vázquez) y De Jong (58′, En Nesyri).

Once del Granada CF: Rui Silva, Foulquier, Víctor Díaz, Nehuén Pérez, Germán, Neva (71′, Molina), Puertas, Gonalons (58′, Montoro), Yangel Herrera, Kenedy y Luis Suárez (67′, Soldado).

Goles: 1-0 (15′, Rakitic), 2-0 (52′, Ocampos), 2-1 (89′, Soldado).

Arbitraje: De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Amonestó a Kenedy, Montoro y a Puertas en el Granada. Vio cartulina amarilla en el Sevilla Koundé y Acuña.