El descanso del que está gozando el Sevilla FC en esta etapa de la temporada permite que apreciemos la auténtica bestia competitiva que ha formado Julen Lopetegui. Ya no es que juegue bien, que lo está logrando en estos momentos, es la que tranquilidad con la que se pueden vivir los últimos minutos en las últimas citas. La victoria ante el Levante (0-1) fue un ejemplo de ello.

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Bono (6). El mejor espectador del partido. Le recuerdo una intervención al final del partido para atrapar la última acción del encuentro. Que siga así.

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Navas (7.5). Sigue siendo el principal recurso ofensivo de los nervionenses y ahora, con respiro, está respondiendo a la perfección. Queremos que Jesús sea inmortal.

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Koundé (7). Puso la nota negativa del encuentro, pero no por su juego. Se tuvo que retirar lesionado y eso hace saltar todas las alarmas. Cuando el Levante apretaba, el francés creó la autopista por el que el Sevilla iba a acabar llegando a su destino.

Diego Carlos (7). El brasileño vive uno de sus mejores momentos desde que llegara como tapado al Sevilla FC la pasada campaña. En la sombra por la cantidad de focos que acapara Koundé pero no por ello menos importante.

Acuña (6.5). Al igual que ante a la Real Sociedad, a Acuña lo vi más lento de la cuenta en la toma de decisiones y cuando tocaba esprintar. Aún así, pilar fundamental para que la idea de Lopetegui funcione.

Fernando (7). Más alejado de los focos que en las últimas dos citas pero igual que necesario. Jerarca.

Jordán (7). Alguna que otra pérdida en fase de iniciación que luego supo suplir con ese dinamismo, intensidad y golpeo de balón que atesora. Cada día que pasa más me recuerda a aquel Vicente Iborra que llevaba el brazalete del Sevilla FC y que tan buen recuerdo ha dejado en el aficionado sevillista.

Papu Gómez (7.5). El barco del argentino está a punto de zarpar y quedan asientos por ocupar. Segundo encuentro de titular y segunda ocasión en la que está dejando ver algunas de esas cualidades que esperábamos de él. La capacidad de jugar en pocos toques, el golpeo de balón y su lectura del juego cuando llega de cara fueron claves hoy.

Suso (9.25). Los enamorados del juego del gaditano necesitábamos una partido así de Suso. Estuvo moviéndose por todo el frente de ataque, filtrando pases y dejando delicatessens cada vez que tocaba la pelota. La asistencia a En Nesyri debe ser puesta a todo niño que juega en los escalafones inferiores.

En Nesyri (9). Dejó de correr como un pollo sin cabeza cuando salió tras el descanso y eso le hizo bien a él y a sus compañeros. El gol es una obra de arte, pero más importante fue el trabajo que hizo con balón de espaldas a portería. Lopetegui tiene mucho que ver en ese cambio de En Nesyri en la segunda mitad.

Ocampos (6). Quizás el más flojo de los titulares en el día de hoy con la excepción de Bono. Se le ve más torpe de la cuenta y parece que se deja llevar por impulsos. Necesita tranquilidad.

CAMBIOS

Rakitic (6.5). Mientras menos tenga que correr y tocar el balón el croata mejor le va a ir al Sevilla. Lo ha visto Lopetegui y, espero, que todos los detractores del bueno de Iván. Anclado en la mediapunta o incluso en un falso nueve rinde mejor.

Munir (-). Peleó en una de las últimas ocasiones del Levante. Algún problema de actitud debe de tener porque es bastante raro que no entre con más minutos.

De Jong (-). Le pusieron por primera vez en dos meses un buen centro a la cabeza y casi anota nada más salir. No lo entiendan, quiéranlo.

Gudelj (-). Lopetegui ha aprendido la lección y lo sitúa como mediocentro en vez de como central. Más peligro que una caja de bombas. Cuando hizo la falta a Musa en los últimos minutos seguro que a más de uno se le pasaron por la cabeza recuerdos de Vietnam.

Óscar Rodríguez (-). ¿Alguno lo vio?

Lopetegui (8). Uno de los entrenadores -si no el que más- más odiados de la historia del Sevilla FC desde que aterrizó en la ciudad tiene, en su segunda temporada, posibilidades de ganar LaLiga en el último tramo de competición. Fútbol rácano, amarrategui… Lo que quieran. Ahí están él y los suyos, mirando sin complejos a los tres traidores a los ojos.